Que tu pareja te comunique que quiere separarse puede dejarte, de un día para otro, con muchas preguntas que hasta ese momento ni siquiera te habías planteado.
¿Qué va a pasar con nuestro hijo? ¿Quién se queda en la vivienda? ¿Tenemos que seguir pagando la hipoteca entre los dos? ¿Habrá pensión de alimentos? ¿Es necesario ir a juicio? ¿Podemos llegar a un acuerdo? ¿Cuánto puede costar todo el proceso?
Es normal que todas estas cuestiones aparezcan prácticamente al mismo tiempo. Sin embargo, una separación o divorcio no implica necesariamente iniciar una batalla judicial. Cuando las circunstancias lo permiten, alcanzar un acuerdo puede simplificar considerablemente el procedimiento.
Lo importante al principio es conocer qué cuestiones deben resolverse y evitar tomar decisiones precipitadas que puedan tener consecuencias posteriormente.
Mi pareja quiere separarse: ¿por dónde empiezo?
Una de las primeras cosas que conviene hacer es conocer cuál es vuestra situación real.
No todas las separaciones son iguales. No es lo mismo una pareja casada que una pareja no casada, ni un matrimonio con hijos menores que uno sin ellos. También pueden existir una vivienda en común, hipoteca, préstamos, ahorros, bienes compartidos o importantes diferencias entre los ingresos de ambos.
Por eso, antes de decidir qué hacer, resulta conveniente tener una fotografía lo más completa posible de la situación familiar y económica.
Si además existen hijos menores, las decisiones que se adopten deberán tener en cuenta prioritariamente su interés.
¿Podemos separarnos de mutuo acuerdo?
Sí. De hecho, cuando existe voluntad por ambas partes, el mutuo acuerdo puede evitar un procedimiento contencioso y permite que sean los propios miembros de la pareja quienes negocien buena parte de las medidas que regularán su nueva situación.
En un divorcio o separación con hijos pueden abordarse, entre otras cuestiones:
- guarda y custodia;
- patria potestad;
- régimen de estancias, visitas y comunicaciones;
- pensión de alimentos;
- gastos de los hijos;
- utilización de la vivienda familiar;
- y otras medidas económicas que procedan según las circunstancias.
El hecho de querer alcanzar un acuerdo no significa que debas aceptar cualquier propuesta.
Antes de firmar es importante entender qué consecuencias tendrá el acuerdo no solo ahora, sino también dentro de unos años.
Tenemos un hijo: ¿qué ocurre con la custodia?
Esta suele ser una de las mayores preocupaciones.
No existe una respuesta automática aplicable a todas las familias. Las circunstancias de los progenitores y, especialmente, el interés superior del menor son determinantes a la hora de establecer las medidas correspondientes.
Puede plantearse un sistema de custodia compartida o atribuirse la guarda y custodia a uno de los progenitores, dependiendo de las circunstancias concretas.
Por eso conviene desconfiar de afirmaciones como “la custodia siempre se la dan a…” o “si hacemos esto será automáticamente compartida”.
Cada situación familiar debe estudiarse individualmente.
Además, la custodia no debe confundirse con la patria potestad. Son conceptos jurídicos diferentes y pueden tener implicaciones distintas en la toma de decisiones relacionadas con los hijos.
¿Habrá que pagar una pensión de alimentos?
Cuando existen hijos, otra de las cuestiones que debe resolverse es cómo se atenderán sus necesidades económicas.
La pensión de alimentos no responde a una cantidad fija universal.
Para determinarla deben valorarse las necesidades de los hijos y las circunstancias económicas de los progenitores, entre otros elementos relevantes.
Además, habrá que diferenciar determinados gastos ordinarios de aquellos otros que puedan tener una consideración distinta.
Por eso es recomendable dejar estas cuestiones correctamente reguladas. Una redacción demasiado ambigua puede convertirse posteriormente en una fuente constante de conflictos.
Tenemos una casa y todavía estamos pagando la hipoteca: ¿qué pasa ahora?
Separarse no hace desaparecer la hipoteca.
Esta es una cuestión especialmente importante porque suelen mezclarse tres asuntos diferentes:
la propiedad de la vivienda, su utilización después de la ruptura y el préstamo hipotecario.
No son exactamente lo mismo.
Puede ocurrir, por ejemplo, que ambos sigan siendo propietarios aunque el uso de la vivienda se atribuya a uno de ellos.
Y si ambos figuran como deudores frente al banco, un acuerdo entre la pareja sobre quién pagará la hipoteca no implica por sí mismo que la entidad bancaria libere al otro de sus obligaciones contractuales.
Por eso no conviene limitarse a decir:
“Yo me quedo con la casa y sigo pagando la hipoteca.”
La operación puede tener consecuencias jurídicas y económicas que deben estudiarse antes de formalizarla.
¿Puede uno de los dos quedarse con la vivienda?
Puede estudiarse esa posibilidad, pero dependerá de cómo sea la propiedad, de la situación económica, de la hipoteca existente y de las condiciones que puedan acordarse.
En algunos casos uno de los propietarios quiere quedarse con la vivienda y compensar económicamente al otro.
Aquí es especialmente importante analizar también la situación del préstamo hipotecario.
Que una persona deje de ser propietaria no significa necesariamente que haya dejado de ser deudora frente al banco.
Por eso vivienda e hipoteca deben analizarse conjuntamente antes de tomar una decisión.
¿Qué pasa con nuestros bienes, cuentas y otros gastos?
Dependerá, entre otras cuestiones, de si existe matrimonio, del régimen económico matrimonial y de la titularidad y naturaleza de los bienes.
Viviendas, vehículos, cuentas bancarias, préstamos, ahorros u otros elementos patrimoniales pueden requerir un análisis específico.
También conviene revisar qué gastos se están pagando actualmente y desde qué cuentas.
En una situación de ruptura es recomendable evitar decisiones impulsivas sobre el patrimonio común sin haber recibido previamente asesoramiento sobre sus posibles consecuencias.
¿Qué ocurre mientras todavía no tenemos un acuerdo?
Este periodo puede ser especialmente delicado.
La convivencia puede haber terminado, pero todavía no se han establecido las medidas que regularán la nueva situación.
Precisamente por ello es conveniente intentar organizar cuanto antes las cuestiones esenciales: hijos, vivienda, gastos y obligaciones económicas.
Cuando el acuerdo no es posible, puede ser necesario acudir al procedimiento correspondiente para que se establezcan judicialmente las medidas necesarias.
¿Qué documentación debería preparar para consultar con un abogado?
No hace falta tener absolutamente todo organizado para realizar una primera consulta, pero disponer de determinada documentación puede facilitar considerablemente el análisis.
Según el caso, puede resultar útil recopilar:
documentación relativa al matrimonio y los hijos, nóminas o justificantes de ingresos, declaraciones fiscales, información bancaria relevante, documentación de la vivienda, escritura, préstamo hipotecario y documentación relativa a otros bienes o deudas.
El abogado podrá indicar posteriormente qué documentación adicional necesita en función de las circunstancias concretas.
¿Cuánto cuesta un divorcio o separación?
Es una de las primeras preguntas que suelen plantearse y no existe un precio único para todos los procedimientos.
El coste puede variar dependiendo de la complejidad del asunto, de las cuestiones que haya que resolver y, especialmente, de si existe acuerdo entre las partes o es necesario acudir a un procedimiento contencioso.
Un procedimiento en el que existe un acuerdo sobre las medidas fundamentales es muy diferente de otro en el que se discuten la custodia, la vivienda, las pensiones o determinadas cuestiones patrimoniales.
Por eso, antes de proporcionar un presupuesto, resulta conveniente conocer las circunstancias del caso y determinar qué actuaciones serán necesarias.
¿Y si queremos llegar a un acuerdo pero todavía tenemos diferencias?
No es necesario tener absolutamente todo resuelto antes de consultar con un abogado.
Precisamente el asesoramiento jurídico puede servir para identificar cuáles son los puntos de conflicto, conocer las distintas alternativas y valorar qué propuestas son jurídicamente razonables.
Puede existir acuerdo sobre la custodia pero no sobre la vivienda. O sobre la vivienda pero no sobre determinadas cuestiones económicas.
El objetivo inicial puede ser intentar acercar posiciones.
Si finalmente el acuerdo no resulta posible, habrá que valorar la vía judicial correspondiente.
Un acuerdo rápido no siempre es un buen acuerdo
Cuando una relación termina, es comprensible querer solucionar todo cuanto antes.
Pero determinadas decisiones pueden acompañarte durante años.
La organización de la custodia, las obligaciones económicas, el uso de la vivienda o las condiciones relacionadas con los hijos no deberían aceptarse únicamente para terminar cuanto antes con una situación incómoda.
Antes de firmar cualquier propuesta, conviene saber exactamente qué estás aceptando y qué consecuencias puede tener.
¿Necesitas asesoramiento ante una separación o divorcio?
En A&L Abogados – Rivas Vaciamadrid podemos estudiar tu situación antes de iniciar el procedimiento y explicarte las alternativas existentes.
Si existe posibilidad de acuerdo, podemos valorar las medidas que deben regularse y ayudarte durante la negociación. Si el acuerdo no resulta posible, estudiaremos las opciones legales correspondientes atendiendo a tus circunstancias.
Especialmente cuando existen hijos, una vivienda familiar, hipoteca y bienes en común, analizar la situación desde el principio puede evitar decisiones que posteriormente resulten difíciles de modificar.
Puedes contactar con el despacho y explicarnos tu caso para realizar una primera valoración.
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En A&L Abogados podemos revisar tu convenio regulador o resolución judicial y estudiar los gastos que están generando el conflicto para determinar qué obligaciones corresponden a cada progenitor.
Antes de que una factura de septiembre termine convirtiéndose en un problema mucho mayor, es preferible saber exactamente qué establece tu situación jurídica.
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Preguntas frecuentes
¿Necesito el consentimiento de mi pareja para divorciarme?
No es necesario que ambos quieran divorciarse para que uno de los cónyuges pueda solicitar el divorcio.
¿Tener custodia compartida significa que no existe pensión de alimentos?
No necesariamente. Deben valorarse las circunstancias concretas, incluidas las necesidades de los hijos y la situación económica de los progenitores.
¿Si dejo la vivienda familiar pierdo mi parte de la casa?
El uso de la vivienda y su propiedad son cuestiones diferentes. Abandonar la convivencia no supone automáticamente transmitir la propiedad del inmueble.
¿Si acordamos que mi expareja pague la hipoteca puedo salir del préstamo?
No automáticamente. Un acuerdo entre las partes no obliga por sí solo al banco a modificar quiénes son los deudores del préstamo hipotecario.
¿Es mejor un divorcio de mutuo acuerdo?
Cuando existe un acuerdo adecuado y viable puede simplificar el procedimiento, pero las condiciones deben estudiarse antes de aceptarlas.




